Publicidad:
Terra
La Coctelera

Jorge Eduardo Eilson

El mejor poeta peruano contempóraneo ha muerto en Milán. A manera de homenaje:

arte poética II

Desayunarse
Mirarse en el espejo
Abrir y cerrar puertas
Fumar un cigarrillo
Escribir un poema
No mirar hacia adelante
No mirar hacia atrás
No mirar hacia arriba
No pensar en nada
Seguir fumando cigarrillos
Seguir abriendo puertas
Seguir cerrando puertas
Considerar que el tiempo pasa
Pasar el tiempo considerando
Que el tiempo pasa
Seguir llenando papeles
Escribir versos audaces
Metáforas sorprendentes
Brillantes adjetivos
Escribir por ejemplo
Un automóvil de Astrakhán
Transportará todas las noches
La estatua de Mao Tsé Tung
De la oficina a la alcoba
No escribir sobre la luna
Ni sobre la alcoba
No jugar con el amor
Ni con la rosa
Ni con el dolor
Ni con la prosa
Dibujar un corazón escarlata
Sobre la página blanca
Y pisotearlo con fuerza
O fabricar con gran esmero
Un corazón de madera
Y quemarlo lentamente
En una hoguera
Dejar pasar la gente
Dejar pasar el tiempo
Dejar pasar el mismo
Automóvil de Astrakhán
Con la estatua de Mao Tsé Tung
En la maletera
No mirar hacia adelante
No mirar hacia atrás
No mirar hacia arriba
No pensar en nada
Seguir abriendo puertas
Seguir cerrando puertas
Seguir fumando cigarrillos
Y escribiendo versos
Cada vez más sencillos
Cada vez más ligeros
Como burbujas
O como anillos
De humo celeste
Y pasajero
O como pompas
De jabón amarillo
Sin olvidar la medida
Ni descuidar el sentido
Ni la mermelada
Ni la nada
Ni la metonimia
Ni el oximorón
Ni la rima en on
Tan conmovedora
Y tan segura
Como el corazón
Como el saxofón
Como la basura
Pero eliminando
Sin piedad ninguna
La indisponente
Rima en ina
Demasiado pura
Demasiado fina
En un poema sin amor
Y sin altura
Con olor a pene
Y a vagina
Dejar caer la mirada
Sobre el papel indiferente
Arrastrar toda la vida
Un zapato incandescente
Un pantalón arrugado
Un bigote indecente
Y de la rima en ente
Pasar rápidamente
Sin molestar a la gente
A la rima en atas
Sólo para corregir
Un par de erratas
¿Vivir como las ratas
Y ponerse corbatas
O morir como las ratas
Sin ponerse corbatas?
Arrojar al canasto
Tanto verso incierto
Y con mucho cuidado
Como quien saca una carta
Del propio costado
Escribir muy claramente
Sobre el papel cansado
La palabra muerte
Tomar una cucharada
De leche de magnesia
Bien azucarada
(Excelente para el cutis
La sonrisa y los huesos)
Seguir abriendo puertas
Seguir cerrando puertas
Seguir fumando cigarrillos
No mirar hacia adelante
No mirar hacia atrás
No mirar hacia arriba
No pensar en nada

Munich

Debo admitir que tenía muchas ganas de ver Munich (Spielberg, 2006), sobre todo por que la película tocaba un tema que me ha interesado siempre, el conflicto palestino-israelí. Dicotomía que siempre me pone en aprietos.

Encima la película venía precedida de una buena crítica. Se hablaba del retorno del Spielberg de La Lista (?) y sobre la manera como el director había marcado distancia narrativa e ideológica. Decían los críticos que casi se trataba de un documental donde los espectadores sacaban sus conclusiones.

Bueno todo es mentira. Munich es otro resbalón de Spielberg, a quien solo le atribuyo tres grandes películas (Tiburón, ET y Atrápame si puedes). Después de eso Spielberg ha hecho cine pensando en la gran industria que él mismo administra y cuya única función es el entretenimiento.

En primer lugar Munich toma partido. Los judíos son todos personajes románticos, que luchan por su patria. Los otros son sólo enfermos nerviosos que cargan ametralladoras y no dudan en disparar. Los judíos los inteligentes (hasta torpes), los palestinos los brutos excesivos.

Escenas mal planteadas, como la última escena de cama en la que se intercalan escenas del aeropuesto en munich. O la última, toda una capitulación de parte de Spielberg.

Munich me entretiene como lo hacen las películas de Jackie Chan. Permiten que no me mueva en la sala de cine, pero al siguiente día (o a las horas) no queda nada.

Yo por lo tanto seguiré revisando las tres películas que mencioné antes. Y preferiré quedarme con ese Spielberg

Joy Division - Unknown pleasures

En alguna etapa de mi vida Ian Curtis fue mi heroé, tenía 17 años y sus letras y música las sentía tan cercanas que me daba miedo. En mi cuarto no entraba la luz y siempre parecía de noche. Ponía el disco de Joy Division y me perdía en un escena propia de un libro de Kafka. Me creía maldito, contracultural, sensible, inadaptado. Puras huevadas de adolescente.

Ahora me da un poco de vergüenza decir eso. Es más odio a todos los fanáticos de Joy Division, el grupo me cae bien, pero sus fanáticos no. Pienso ahora que es raro que el mismo año que nacía se hiciera un disco como el Unknown pleasures.

Ahora cada vez que escucho Disorder o She`s lost control no puedo evitar una pequeña sonrisa. Es una sonrisa burlona, bien cachacienta contra el chibolo que alguna vez fui. Aquel tonto que creía en cada oración de Hesse y en cada acorde de Joy Division.

Dato para los cinéfilos: Este año se filmará la película sobre la vida de Ian Curtis, basada en la novela Touching From A Distance, escrita por Deborah, viuda de Curtis. La película se llamará Control y la banda sonora estrá a cargo de New Order.